Creyó un país enternecido
en otro país
el deseo de soñarse lejos
caminando en los montes queridos
con las mismas convicciones
la misma rabia
desempolvando, acaso, el símbolo que persigue
desteñido, incompleto, amoroso
creyó y cree el amante
no puede ser esta patria de otros
esta burla impune
este intolerable deseo de dejarse morir
¿los mundos posibles?
¿el sentido de la sangre?
alguien piensa como él
también serio del dolor
del miedo derrotado
de la nada absorbente
de la furia detrás del silencio
recuerdos:
los viejos montes, la penumbra
la noche breve, los finales jóvenes
mientras,
escucha el coro
aquí fue feliz, aquí levantó una patria
los muertos murmuran, piden, cantan
la novia cree embanderandada en su proclama
será el símbolo persistente
será esta creencia deudora de él
nadie los ve pero asoman
un país olvidado los sigue esperando