no hay razones piensa
definitivamente
nadie lo espera menos ella
¿nadie?
él sabe de vivir entre infelicidades
continuas, punzantes, tenebrosas
entre rastros del miedo que cansan
a lo lejos, mojones de desdichas
y la debilidad mancillándolo
¿a quién?
¿es él el débil?
¿acaso serán nuevas torturas?
la pasión asoma de cerca
rotunda, fugaz, incontenible
un cuadro vacío esperando que lo manchen
un polvo que lo dejó joven
y dentro de un rato aparecerá ella
con su mochila de relatos y alcoholes
y entonces las razones se apilarán presurosas
como los montones de desdichas allá lejos
vivir un rato
vivirla
sin mandatos ni tardes contaminadas
aceptando que la soledad será siempre
y él estará siempre con él
esto que no se sabe qué es
y lo atora, lo asfixia, lo desordena
aunque corresponda:
desear en tiempos de tormenta