Tiempos, años, terapias, perfumes, caminatas al vacío, encierros, fugas, cicatrices. La noche dispensa recuerdos y todos se funden en un presente auspicioso aunque insondable. ¿Quiénes somos? No importa. El hombre está de vuelta en la vida, con todos sus padecimientos y todos sus miedos. Y la bronca de siempre y la pasión bienvenida y la rapidez de un tiempo que pasa, atragantado, cantando la felicidad de saber el amor. Lo conoció una vez, lo sufre y lo disfruta, le agrega encantos, lo somatiza, lo enciende cuando alumbra la noche. Lo vive esperanzado con su mochila de derrotas.
Vale la pena.